domingo, 18 de septiembre de 2011

Nadie se despierta por la mañana queriéndo a alguien y deja de quererle a la hora de la siesta. #

 Que sí, que se acabó definitivamente, y no , no me intento convencer a mí misma. ¿Para siempre? eso no existe, solo hay un bonito principio y el mismo final de mierda. ¡Ya va siendo hora de que me empiece a dar cuenta de las cosas! que aqui no hay nada que merezca la pena, ni flores , ni besos con sentimiento, ni abrazos, ni millones de "tequieros".Dices que quizá algún día te arrepentirás y que para entonces yo no estaré, y tienes razón, no estaré, hasta aqui llegué. ¿Sabes qué? un día me dijeron que todo, absolutamente todo, ocurre por una razón , no siempre es la mejor , pero posiblemente  haya cosas peores.
Sí, culpo a Disney por mis altas expectativas respecto a los hombres. Pero es que en el mundo real no hay chicos perfectos, ni príncipes azules, ni sapos que se convierten en estos. Solo hay orgullosos, creídos, traidores y prepotentes. Vale, alguna excepción habrá, pero yo aún no la he encontrado. Lo que quiero decir es que todas soñamos de pequeñas con ser princesitas, con tener alfombras mágicas, con volar junto a Peter Pan, con que nos salven con un beso…
Pero cuando vas madurando todas esas ilusiones se desvanecen, y te das cuenta de la realidad, que los cuentos de hadas no existen. Supongo que de los errores se aprende... yo aprendí que los peces nadan y la aves vuelan. Que los políticos mienten, que la Tierra es redonda. Que la gente es falsa, que todo el mundo tiene dos caras. Aprendí que la suma de dos y dos son cuatro, que hay que dar más de lo que se recibe. Que no hay que ilusionarse demasiado. Que la vida es un regalo. Me enseñaron que el futuro no está escrito, que el universo es infinito y que nosotros somos personitas diminutas, casi inexistentes. Aprendí que el tiempo pasa, que las arrugas salen, que todo se cae y que la belleza no es lo más importante. Aprendí a no creer en las promesas, a confiar en casi nadie y a contar con los dedos de una mano a quien de verdad siempre está a mi lado. Pero sobre todo aprendí que tú no eres ni volverás a ser lo más necesario de mi vida. Gracias por abrirme los ojos, por dejarme escapar y por darme la oportunidad de encontrar a alguien mejor que tú.Ojalá algún día te des cuenta de que no habrá nadie que te quiera ni la mitad de lo que te he podido llegar a querer yo. Y solo me queda por añadir que... ¡adiós!

AHORA ME TOCA SER FELIZ A MI. :)



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